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Review – Obey Me

FICHA TÉCNICA
DISPONIBLE EN: PC – PS4 – Xbox One
DESARROLLADOR: Error 404 Game Studios
PUBLISHER: Blowfish Studios
FECHA DE LANZAMIENTO: 21/04/2020

Obey Me es un beat’em up con vista isométrica en donde encarnamos a Vanessa, una chica con poderes infernales y un grave caso de edgyness. Acompañada de Monty, un demonio transmutado en perro, combatirán hordas de monstruos, ángeles y MÁS demonios en una premisa que se resume en una guerra de bandas entre el cielo e infierno.

Si hay algo que destacar de este juego es que, en sus raíces indie y perfil bajo, lograron capturar la esencia de un juego de mediados del 2000, algo que tranquilamente se podría ver publicado en consolas cual PlayStation 2, Xbox o GameCube. Ojo, esto lo digo en el mejor sentido posible y lo voy a expandir a continuación.

En primer lugar, hay que mencionar el apartado gráfico. Obey Me presenta una estética característica que me gusta decirle “Darksiders-esque”, lo cual suma un punto a favor en mi libro. No da la impresión de ser pensada en favor al juego sino al revés, pensada primero en describir a sus personajes en un estilo animado y comiquero, creando un mundo visualmente coherente que luego decanta en el look del juego (diseño de personajes, armas, transformaciones, enemigos, jefes y escenarios). Incluso podemos encontrar en el menú un bestiario con información sobre los enemigos e ítems del mapa con cada entrada ilustrada, algo que realmente le da vida al mundo.

Lo único que me dejó con sabor a poco fueron las “cinemáticas” o animaciones, las cuales son inexistentes. En lugar de ellas tenemos alguna que otra ilustración estática con cajas de diálogo y a los modelos de los personajes (los cuales al verse en perspectiva isométrica no se logran apreciar del todo) conversando con estas mismas cajas. No es una crítica, pero al tener un estilo tan fuerte me extraña que no se atrevieran a incluir alguna animación simple al estilo inFAMOUS, no es un punto que reste demasiado sino más una expectativa personal que agregaría muchísimo valor al juego y lo haría sentir más completo.

Por otro lado, con respecto a contenido tenemos desbloqueables a la vieja escuela como skins para los personajes y piezas de concept art y arte promocional, así como coleccionables. Estos mismos se encuentran dispersos a lo largo de los niveles (cuatro capítulos temáticos con tres niveles cada uno), los cuales son lo suficientemente grandes como para explorarlos sin morir de aburrimiento en el medio y lo suficientemente desafiantes para mantener el ritmo del juego. Este también cuenta con un skill tree el cual le da al jugador la libertad de personalizar su estilo de pelea, con armas enfocadas en mano a mano, rango, golpes pesados o ligeros, sin obligación de elegir un arma por sobre otra para mejorar. El diseño de los niveles y sobre todo las boss fights se sienten bien vieja escuela, combatiendo jefes por fases teniendo que recordar patrones bien marcados. No solo eso, sino que cada boss fight introduce un elemento específico, creando una personalidad marcada y sintiendo cada pelea distinta a las demás.

Una mecánica que no tuve la posibilidad de experimentar gracias a la situación que estamos padeciendo es el co-op local. Existe la posibilidad de incluir a un segundo jugador para manejar a Monty, el perro sarcástico, con un moveset propio y un apartado de mejoras y transformaciones disponibles en el skill tree (que incluso se pueden seleccionar a voluntad cuando la IA te asiste en combate).

En cuanto a historia no es nada innovador, de hecho, en muchos lugares se siente cliché. Esto no quiere decir que sea aburrido, pero sí se puede volver un problema en los ojos de algunos jugadores. El punto fuerte está en sus personajes principales, los cuales al principio los sentí bastante cuadrados y desbordando de exposición (de alguna forma había que informar al jugador) pero con el correr del juego les fui tomando cariño. El juego termina de la misma forma que iba imaginándome a medida que progresaba en los últimos niveles, lo cual no me disgustó para nada. Incluso publicaron cómics bajo el sello de Dynamite que expanden la historia con contenido inédito.

Mis dos únicos problemas a nivel técnico que encontré fue primero un descenso de FPS al momento de reventar cristales (ítems que recuperan la vida o la barra de energía). Supongo que es por el efecto de partículas que no debe estar bien optimizado (y también tomando en cuenta que lo jugué en el primer modelo de PlayStation 4). También presencié esto de a momentos cuando aparecían muchos enemigos en pantalla (no siempre, cabe mencionar) entorpeciendo la jugabilidad. El otro fue un lock en la dirección de los proyectiles, el cual se apunta con el analógico. Encontré por momentos que la dirección se trababa sin ninguna razón en particular (no había enemigos ni mi joystick andaba mal), a pesar de estar apuntando para otro lado seguía disparando para aquella dirección.

En definitiva, Obey Me es un juego divertido con tintes old school, un apartado gráfico interesante y mecánicas entretenidas. Afloja un poco con la historia, la cual a mi gusto remonta al final y se queda un poco corto con las posibilidades que plantean a nivel estético. Es un juego con una calidad oculta a plena vista y demuestra un proyecto hecho con pasión y amor a los videojuegos. Personalmente me siento emocionado por una siguiente entrega de este universo y me muero de ganas de verlo en su máxima potencia, ¡anótenme para la secuela!

Gracias Game + Communications por la clave de reseña.

Obey Me

7.5

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7.5/10

El Fletador

Jefe de diseño, dibujante, redactor y fletador de planetas.